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“La materialidad de EITI es un tema obsoleto, es hora de avanzar en sentido territorial e incorporar nuevas industrias”

Entrevista Fabio Velásquez, Presidente Ejecutivo de Foro Nacional por Colombia.

Aunque Foro por Colombia ya no representa a la sociedad civil en el Comité Tripartito Nacional (CTN) de EITI, tuvo una participación activa en las decisiones que tomó el país dentro del Estándar entre 2014 y 2017. Una de las más importantes y resaltada por el Presidente de la Organización No Gubernamental, Fabio Velásquez, fue la integración del Ministerio de Ambiente a la mesa para discutir los temas medio ambientales en el marco de la iniciativa.

Ad portas de conocer los resultados de la ‘validación’ que cursa Colombia ante la Secretaría Internacional desde enero de este año, EITI Colombia quiso conocer cuál es el balance que hace Velásquez al trabajo que se ha realizado en territorio nacional de cara a transparentar las cifras de la industria. Entre las principales reflexiones del sociólogo está la necesidad de que el Estándar transcienda los temas de materialidad y avance en el tema territorial e integración de nuevas industrias. De lo anterior y de la necesidad de diversificar la economía local, habló el experto.

¿Cuáles fueron las principales conclusiones que Foro por Colombia hizo durante su paso por EITI Colombia?

Fueron varias. Foro por Colombia, junto con la Mesa de la Sociedad Civil, jugó un papel muy importante en la operación de EITI Colombia en los tres años y medio en los que participó activamente en la iniciativa y el Comité Tripartito Nacional (CTN). Desde un comienzo hubo claridad respecto al papel clave del Estándar en las discusiones relacionadas con la industria extractiva nacional. Es una herramienta para madurar el debate más allá de la transparencia.

Logramos que los informes fiscales de EITI Colombia volvieran pública la información y lanzaran una discusión nacional y subnacional (en territorio) sobre la materia. En lo que considero que aún falta mucho camino por recorrer es en el trabajo en territorio y con las comunidades en las que la actividad está vigente. Desde la percepción de la organización, es indispensable llevar las discusiones a las regiones, lograr que las personas las entiendan y producir diálogos en torno a las problemáticas locales y no solo nacionales.

Por último, se comprobó que se puede construir una mesa de diálogo efectiva entre Gobierno Nacional, empresas privadas y sociedad civil, aún con las diferencias que hemos tenido históricamente frente a la manera de ver el sector. Definitivamente es posible construir confianza y consensos que nos ayuden a avanzar como país.

Desde su perspectiva, ¿qué le falta a las empresas para que su rol en el Estándar sea más efectivo?

Tanto las empresas como el Gobierno Nacional deben modificar su idea de un ‘EITI mínimo’. Para la sociedad civil, el Estándar actual aún no es satisfactorio y lo digo porque las veces que hemos hecho ejercicios en territorio, las poblaciones han quedado a medias con la información de orden nacional que se compila actualmente en los informes fiscales de la iniciativa. Las personas necesitan ver y entender variables territoriales. El componente medioambiental también está pendiente y acabaría de nutrir el trabajo de la iniciativa.

EITI no debe ser una formalidad, y por lo tanto no debe limitarse a cumplir los requisitos para pasar de país candidato a cumplidor, sino que debe convertirse en una excelente oportunidad para repensar y reorganizar la industria. Hay que ir más allá si se quiere lograr un diálogo tranquilo entre todas las partes de una industria que es considerada por muchos, la más importante para la economía nacional.

¿Para qué le va a servir a la industria extractiva colombiana que el país pase de candidato a cumplidor en EITI?

Sin duda va a ser muy importante; sin embargo ese no va a ser el punto de llegada, sino de partida para el país. Conseguir un estatus de cumplidor, va a significa que Colombia cumplió con unos requisitos básicos de transparencia, pero a partir de ahí los retos son grandes. Mal haríamos si después de validados nos dormimos en los laureles y seguimos haciendo lo mismo que hemos venido haciendo hasta ahora.

Hay que avanzar y enriquecer el alcance de la Iniciativa. La materialidad, por ejemplo, ya es un tema obsoleto, es momento de que EITI abarque más cosas e incorpore nuevas industrias. Los informes, además, deben mostrar la realidad de la industria en general y no solo la de 34 empresas.

En esta coyuntura en la que se ha planteado la posibilidad de sustituir en materia económica a la industria, ¿cuál cree que es el sector llamado a repuntar?

Nuestro planteamiento desde la sociedad civil nunca ha estado en la sustitución de un sector por otro, sino en la diversificación productiva. Si se mira con cuidado las cifras históricas de la industria extractiva, se podrá observar que su crecimiento ha sido lento y mínimo, y no compensa la desaceleración del sector industrial y de la actividad agrícola, que son sectores generadores de productos para la exportación. En definitiva, el país debe crear un modelo de pluralidad económica.

¿Cree que la diversificación productiva va a ser una realidad a corto plazo en Colombia?

No lo creo, la economía colombiana no se va a diversificar en los próximos años.

¿Por qué las comunidades se siguen oponiendo a través de las consultas a la actividad extractiva?

Porque hace una década aproximadamente, el Gobierno Nacional cometió una serie de errores muy graves en el manejo del sector extractivo, que hoy le están ‘pasando factura’. Creo que de dichas equivocaciones también ha dado cuenta recientemente la Corte Constitucional, que ha empezado a enderezar normas que no estaban funcionado.

O sea que ¿en Colombia la Corte Constitucional no es ambientalista?

No creo, lo que hay son diferentes interpretaciones jurisprudenciales. En este momento la Corte está cumpliendo y revisando en qué casos se violaron normas constitucionales y enderezando el camino. En años anteriores y de manera irresponsable se dieron títulos en zonas de protección ambiental, en las que está claro que no puede haber explotación.

No es que las comunidades se opongan, sino que, como lo mencionaba anteriormente, el Gobierno Nacional tomó muy malas decisiones que ignoraron el sentir de las personas en territorio. La gente no tenía cómo manifestarse ante las decisiones que la afectaban y de ahí nacieron las demandas en el sector ante la Corte, la cual dio vía libre al mecanismo de consultas populares, que es muy valioso. Hay que entender por qué las comunidades ‘saltan’ y no seguirlas deslegitimando.

¿Cómo manejar el tema del desempleo producido por el NO en las consultas?

El NO de resistencia social manifestado en las consultas populares no se basa necesariamente en un análisis profundo de las consecuencias económicas de esa decisión. Ese debería ser un buen argumento para que el Gobierno Nacional empezara a trabajar con las comunidades, pero no es una excusa para deslegitimar los resultados que han sido contundentes.

Las consultas populares son un derecho constitucional de participación y el punto no consiste en culpar a las organizaciones sociales que las promueven por producir un impacto económico.

¿Cuál va a ser el rol de EITI en la implementación de los acuerdos de paz en territorio?

En este momento es poco lo que la iniciativa puede aportar porque aún no tienen un trabajo territorial maduro. Sin embargo, pienso que hubiese sido una herramienta muy interesante desde el punto de vista de la reconciliación y la confianza, ya que la esencia de EITI es el diálogo.